LUNES DE SHAMBAR
Ponencia presentada en el I Congreso I CONGRESO En 1780 en la proclama de su Levantamiento Continental, Tupac Amaru II llama a formar el “cuerpo de la nación”. Convocaba a unir en una nueva nación a los diversos sectores contra España, bajo la hegemonía de la nobleza inca, sin definir si dicha nación podía ser un “reino” en la confederación de reinos del Imperio Español. Desde 1810, con las Juntas de Gobierno que los criollos constituían en diversos lugares de América del sur, se empieza el proceso de Independencia Política, para naciones que los criollos instituían sin indios. En 1821 es proclamada por San Martín la Independencia en Perú, y es sellada militarmente para toda América con la victoria de la batalla de Ayacucho. Se sella la independencia en Perú, entre propuestas de “reinos” y de republicas, anunciando la soberanía como cuestión que quedara pendiente hasta nuestros días.
Las naciones en Suramérica se erigen como Estados Soberanos. Es el acontecimiento fundacional de la Independencia Política de nuestras Naciones. Previamente el continente tuvo otros acontecimientos fundacionales durante las civilizaciones originarias, especialmente andinas y mesoamericanas, y en el encuentro-descubrimiento de 1492. Este carácter fundacional de un Acontecimiento, Dusel lo define como aquel por el cual se instituyen los integrantes del cuerpo socioterritorial de poder, marcando sus límites de soberanía en relación a otras sociedades.
Nuestro acontecimiento fundacional que celebramos fue un gran momento en la historia de la humanidad, pues dio paso al sistema mundo que desarrollaría el capitalismo, con el oro, la plata y la sangre de América y los esclavos importados. Por sus condiciones históricas especificas, la Independencia excluyo a la mayoría de los habitantes del cuerpo de la nación. Se asumió una condición restrictiva de la Nación. Se excluyo a la Nación de su dimensión de comunidad política, la que es efectivamente el sustento integral de la misma. Se la adscribió a y desde el Estado, para el grupo criollo y su elite. Se asumió la Republica solo en su atributo de forma de gobierno. Se derrotaron las propuestas de monarquías hispanas, inglesas o incas, pero se anulo que la fuente irrenunciable de soberanía reposa en la comunidad formada por sus diversos integrantes como ciudadanos, los que fueron excluidos. Al nacer, se fechitizo el poder de los Estados formados, al concentrar en si la soberanía, y se redujo la nación a solo un sector de la misma. El Bicentenario lo vivimos a inicios del Siglo XXI con los mayores márgenes de autonomía nacional de los dos últimos siglos. En nuestras naciones el Bicentenario se vive asociado con nuevos acontecimientos fundacionales. No en relación, esta vez, a la independencia política del Estado, sino en lo relativo a la soberanía de los pueblos en la producción y apropiación de su condición socio territorial. Los asuntos del Siglo XXI son los de re-conocer nuestras sustantivas condiciones de nación y de republica. Se afirma la nación, como comunidad histórica que labra su destino, pero no reducida a los criollos, sino afincada en la diversidad pluricultural situada espaciotemporalmente. Se asume la Republica, transformando su institucionalidad democrática para que su forma de gobierno se re-encuentre con la fuente legitima de soberanía constituida por el conjunto de los habitantes de la nación en calidad de ciudadanos. Estos desafíos se arraigan desde la Independencia y son el eje del nuevo acontecimiento fundacional que sacude nuestro continente, de naciones bifrontes, particulares e integradas. Se ha interpretado en distintos sentidos nuestra formación como naciones. Una visión ( Macera, VA Belaunde), la establece como una sustancia esencial de peruanidad, formada a partir de una intemporal “conciencia nacional”, que se va manifestando desde la virreinato al influjo de la ilustración, eclosiona con la crisis del Imperio Español y sus reformas Borbónicas, y luego organiza el Estado criollo. Encuentra sus raíces en el entusiasmo ilustrado del Mercurio Peruano, en la narrativa del Perú territorial de incas sin indios de Sebastián Lorente, en las crónicas costumbristas criollas de palma, o en la versión del mestizaje de Riva Agüero, producto de la fusión del territorio andino con la civilización occidental traída por España. Otras versiones han buscado entender la formación de la nación, desde las diversas etapas de su historia como Estado-nación, dando privilegio analítico, según cada escuela de pensamiento a distintos aspectos. Algunos, a los aspectos económicos de secuencias evolutivas en la nación en modos de producción o en la progresiva apertura del libre mercado. Otros a los aspectos políticos institucionales, como las formas de gobierno, los tipos normativos de funcionamiento del aparato del Estado o las secuencias de las elites en el poder del Estado. Otros, a la estructura social y los diversos momentos de sus relaciones. Algunos, incluso han tratado de hacerlo integrando estas diversas dimensiones. La mayoría de estos estudios parten de asumir como unidad de estudio fundamental la del Estado nación, y muchos no incorporan la espacialidad. Ciertamente, son estudios fundamentales y de grandes aportes. Pero no dan respuesta a la problemática crucial que este Bicentenario coloca a nuestra reflexión. Es la problemática relativa a la Soberanía para la articulación del poder en la relación de Territorio, Republica y Nación. El Territorio, asumido como socialmente producido, situado espaciotemporalmente por la práctica social. La Republica, considerada una comunidad soberana institucionalizada. La Nación, entendida comunidad plural, con estructuras sociales de formas de trabajo, control y cohesión social, en dinámicas que labran en común su destino sin finalidad predeterminada manifiesta. Esta problemática de Soberanía, esta inserta funcionalmente en condiciones de una relación global-local, y de pertenencia a sistemas mundo interestatales con específicos posicionamientos funcionales y políticos en ellos. Esta problemática hace necesario un enfoque territorial que incluya esta dimensión para la comprensión de nuestra formación como nación y sus desafíos. Diversos autores impulsan estos enfoques, cuyos conceptos dan base a estas reflexiones. Las perspectivas del sistema-mundo, del posicionamiento geopolítico y la colonialidad del poder, los desarrollan Wallerstein, Quijano, Arrigi, entre otros. La Transculturalidad del giro decolonial, planteado por Dosel, entre otros. La Territorialidad, formulada por Milton Santos y David Harvey, entre otros. En un intento de acercamiento a estos temas, presento, desde un enfoque territorial, el acercamiento a una periodificacion del curso histórico de formación del Perú como Nación, contrastando los acontecimientos fundacionales en la Independencia y en el momento actual. Son hipótesis en estudio.
En lo que denomina Dusel, el Sistema Mundo Interregional (Europa-Asia-África), los intercambios fueron afianzados por los Imperios del Caballo y del Hierro, que hacían posibles las conquistas y el traslado de los bienes entre ellas. Al apreciar la pugna por la hegemonía en su desarrollo, señala Arrigí, rectificando a Wallerstein, que la dinámica de cambio es de índole endógena, pues generada la expansión de una hegemonía existente, esta genera caos y brota luego una nueva hegemonía, la que a su vez refleja una mayor concentración de recursos organizativos y mayor volumen y densidad dinámica del sistema.( Arrigí 2007, 41). Desde esta perspectiva, el crecimiento de las actividades en el sistema interregional, obliga a buscar nuevas rutas para los tráficos en el sistema mundo, y la aventura se formula por los mares para encontrar nuevas rutas. España conquista su hegemonía en el sistema mundo, al descubrir una nueva ruta hacia el Asia, y encontrar las América como un nuevo continente al que somete. El nuevo continente tenia un desarrollo civilizatorio autónomo: las Américas, con mayas y aztecas en centro América y los grupos regionales y los incas en los andes, habiendo formado este el Imperio del Sol, la piedra, el arado de pie y la calzada. España establece su hegemonía en el sistema mundo con el oro y la plata de América, y con el control del comercio en el pacifico, el que incluye el boyante negocio de la trata de esclavos, que se focaliza en el triangulo de la muerte del Atlántico entre África, Europa y América. España no solo expulsa a los árabes de la península Ibérica, sino que forma el Sacro Imperio Romanito Germánico, que vence al Imperio Otomano de Soliman el Magnifico y al Imperio ruso de Iván El terrible. Durante tres siglos, el Imperio Español va a sustentarse en ser el propietario de la plata y el oro, que se usaba como moneda metálica para el intercambio de bienes de todo el sistema mundo especialmente con China. El vasto Imperio Español tenía a las Américas como su fuente de riqueza. Su extensión territorial además de la península Ibérica y las Americas, incluía también a parte de Alemania, Italia y vastas zonas del mediterráneo. La irrupción de America como nuevo continente, va a ser tambien el de la presencia de un nuevo Océano, el Pacifico y la organización de las nuevas rutas del trafico maritimo en todo el planeta. Se distinguen dos etapas, la primera que va a influir decisivamente en el dominio del Imperio español, y la otra en los años de la Independencia de las Americas. La primera, de 300 años, en el apogeo del imperio español, va desde 1520, fecha del viaje de Magallanes, hasta 1815, ultimo viaje del Galeon a Manila. El puerto de Sevilla es el punto de origen, y sus referencia de transito son los Virreinatos de Nueva España y del Perú. España sortea el bloqueo de los Otomamos en el mediterraneo, descubriendo la ruta de Cabo de Buena Esperanza que une Europa con el Oriente por el Africa. La busqueda de nuevas rutas enfila al Sur, y llega Colon a America, creyendo eran las Indias. Diversas expediciones recorren su costa Atlantica pensando que era el litoral de continuidad con Asia. Balboa al encontrar las costas del Pacifico piensa que era cerrado como el Mar del Norte. Será recién en 1520 que Magallanes descubra y atreviese el estrecho que lleva su nombre y que luego Sebastián El Cano recorrerá circunvalando el globo terráqueo. Entre 1527 y 1563 se establece la ruta a Filipinas, que permite ida y vuelta, y consolida al celebre Galeón de Manila, organizando el trafico marítimo con Asia en el Pacifico Sur. A lo largo de estos años, las riquezas mineras de Potosí son embarcadas desde el Callao a Panamá y luego se trasladan a Cartagena para embarcarse a España. Otros productos de comercio siguen la misma ruta a la feria de Portobelo. Pero también se usa para este tipo de bienes la ruta al Asia por las Filipinas, que tiene Mexico como centro de distribución. De este modo, la producción minera, y agraria comercial (azúcar, etc.) asi como el trafico de esclavos, va a organizarse férreamente por el Imperio Español. En esta etapa, en el comercio maritimo por el Pacifico, Peru esta subordinado a estas rutas que tenian a Mexico como eje principal. Se modifica esta situación, con la afirmacion del comercio maritimo de esclavos y azucar en el Atlantico, a partir de las plantaciones de azucar del Caribe. Se amplian las rutas de oro y plata y de otros bienes, que hacian de la feria de Portobelo su eje, y crece la pirateria y el contrabando como una parte sustantiva del comercio maritimo mundial, ligado a la pugna por controlar los mismos por las potencias europeas en disputa. La segunda etapa de la presencia del Océano Pacifico esta ligada a las independencias de las Americas. La Revolucion norteamericana forma una Confederación de Estados Republicanos, que asumen su condicion de un gran continente bioceanico, con borde en los dos oceanos. Este es el sentido estrategico de su marcha hacia el Oeste, de su propia unidad, y de sus empresas maritimas para ir por el Cabo de Hornos hasta su borde en el Pacifico. En las nacientes naciones de Suramerica, la continentalidad es una urgencia planteada desde los inicios de las independencias, recuperando la importancia de Panama como pais interoceanico futuro, la Gran Colombia como unidad bioceanica, y la unidad del conjunto como expresion de un gran continente que tiene en los andes sus riqueza y que unido será interlocutor en el mundo. El trafico marítimo por el Cabo de Hornos, fue de gran utilidad para la presencia de Gran Bretaña, y reubico las jerarquías entre las partes integrantes. Era indudable que la unidad del continente, con el altiplano y sus valles cercanos como la plataforma de comercio entre los litorales y con la amazonia daria otra perspectiva no solo al comercio marítimo sino al propio fundamento de unidad de los Estados-naciones en formación. El pase y lucha en los andes, fue crucial para las emancipaciones políticas. Pero las naciones se afincaron en sus litorales, y se perdió la continentalidad. Tras quebrarse el sistema económico colonial minero tributario en torno a Potosí, no se formo una nueva centralidad desde su plataforma andina altiplanica con vocación bioceanica, para vincularse al mundo, sino que se disgrego en sus litorales para comunicarse con los mercados mundiales. Los Estados-nación nacieron desde la fragmentación de su vocación territorial. Quedo la integración bioceanica del continente como una urgencia del territorio, pendiente, requerida para que puedan desplegarse sus potencialidades y labrarse los sueños de la Patria Grande. La historia del transito de los imperios-mundo a la formación de la economía-mundo capitalista, la sustenta Wallerstein (2000,53) en una nueva forma de apropiación del excedente, sobre la base de una nueva división territorial del trabajo en el mundo. No se originaba en la apropiación directa del excedente agrícola, sea en tributos o en rentas feudales, sino en un excedente basado en la productividad más eficiente y ampliada (agraria, industrial), a través del mercado mundial y la asistencia del Estado. Esta nueva forma de apropiación del excedente, requiere la expansión geográfica planetaria para reemplazar el oro del Sudan por el de América y la plata de Europa central por la de América. También requería el fortalecimiento de los aparatos estatales en Europa. Pero especialmente, necesitaba una nueva división territorial del control del trabajo. Con esta se establecía el trabajo obligado en las zonas periféricas y semiperifericas. En las Plantaciones, de producción de una agricultura para el mercado mundial, en base a trabajo esclavo. Y se agregaba al trabajo servil el trabajo obligado de las mitas mineras a Potosí en América. En la zona central del sistema mundo, el trabajo se hacia en pequeñas unidades agrícolas y manufactureras. De este modo, gracias a esta división territorial del trabajo, la emergencia de la economía mundial capitalista podía no solo intercambiar oro y plata por bienes de lujo de China, sino ampliar el mercado mundial a otros bienes (madera, vestidos, alimentos). Las Américas eran fuente complementaria de España antes que de Europa. Se organizo, con el Virrey Toledo, un sistema continental económico colonial minero-tributario, en torno a Potosí y el mercurio de Huancavelica. Ante la imposibilidad de esclavizar a la población indígena de un vasto territorio y civilizaciones originarias con desarrollo imperial, se establecio un sistema de trabajo servil combinado con la obligación de la mita –minera a Potosí, y al pago del tributo con metálico. Las dos republicas, de Españoles y de Indios, fue la forma pactada de este régimen, pues daba a cambio a los indígenas la pervivencia de sus curacas y formas de cultura, así como el control de los territorios a los cuales habían sido reubicados en reducciones. Se redistribuyeron tierras para los españoles, en las cuales se introdujo las técnicas y productos que traían de Europa, estableciendo que varias actividades, como la cría de ganado vacuno, solo podían ser efectuados por los españoles y no por los indígenas. De esta forma, por doble efecto, se arrincono a las poblaciones indígenas a la subsistencia, para obligarlos al trabajo en la mita y a la servidumbre, y se congelaron los sustantivos conocimientos desarrollados por la civilización andina en la gestión del territorio altitudinal de los andes. Se impulsaron también la formación de Plantaciones, para la producción agrícola comercial. Para esta actividad, se estableció la esclavitud, con la trata de esclavos africanos. Estas plantaciones se localizaron principalmente en los valles de la costa, sobre todo en torno a Lima, metrópoli comercial de todo el virreinato. A Lima llegaban los minerales, traídos por los andes o por el mar desde arica. La elite nobiliaria de Lima fue la mas fuerte del virreinato del Perú, basaba su poder en el comercio, haciendas con esclavos, minería, naves y trata de esclavos. Fue mayoritariamente formada de criollos, hijos de españoles nacidos en América, los que compraban los cargos en el Estado colonial que vendía la corona para obtener ingresos. Dadas estas condiciones del territorio, continental y marítimo, de la división territorial del trabajo y de la estructura social, en el posicionamiento de las Américas en el Imperio Español, es que la dinastía de los Habsburgos organizo el Imperio con el criterio de soberanía pactada entre el Soberano y los reinos. Es decir, que el Rey era el que tenia imperio sobre territorios, administración y vidas, pero compartía la soberanía con los Reinos que establecía en diversas zonas del mundo. Delegaba en los reinos, pero no perdía el imperio. Por esta razón, dictaba leyes obligatorias, las que podían acatarse pero no cumplirse, y los diversos sectores podían hacer reclamos ante la Corona, pasando por los encargados de los reinos e incluso en contra de ellos.
Las Américas, complemento de España, fueron organizadas primero en dos virreinatos. El del Nueva España (actual México) y el del Perú (de Panamá a chile). Al iniciarse la crisis de la hegemonía de España y para hacer frente a la expansión de otras potencias, se forma en 1739 el virreinato de Nueva Granada (caribe, colombia), para controlar el agitado caribe. En 1776 se forma el Virreinato de La Plata (Argentina), para hacer frente a la expansión portuguesa-brasileña e inglesa sobre Buenos Aires y Potosi. La pugna por la hegemonía a España, la encabeza las Provincias Unidas de Holanda. Esta pugna se dio en un marco de un cambio geopolítico internacional. El Tratado de Westfalia de 1648, sustituyo la autoridad imperial/papal, de carácter supraestatal, por un sistema político formado por los Estados Europeos, basado solo en la ley. En este marco, se desenvuelve la crisis de España y su pugna por la hegemonía del sistema mundo con Holanda. Al basarse la hegemonía española en el control de la plata americana, los holandeses llevaron la guerra al control de los mares gracia a su poderío naval. Ganaron el control del báltico, y con su poder financiero pudieron adquirir la plata que España traía de América. Luego, en la pugna contra Francia como potencia terrestre dominante de Europa, Holanda sufrió varios embates, aliándose con Inglaterra. Tras la guerra de los Nueve años los Ingleses adquirieron la hegemonía Naval para controlar el intercambio marítimo con el mundo extraeuropeo. El Tratado de Ultrech de 1713 afirma la transición a la hegemonía Inglesa, la que entre otros aspectos adquiere el derecho cuasi monopolistico de vender esclavos en los puertos españoles. Portugal de facto se transforma en protectorado británico. El transito del Reinado de la dinastía de los Habsburgos a la de los Borbones, significo un cambio fundamental respecto al Imperio y la soberanía. Los Habsburgos, habían organizado y administrado por siglos el Imperio español, con el criterio de una monarquía imperial y patrimonial. El Rey era “de España y las Indias”. La estructura del reino era las de los estamentos medievales. Y en el amplio Imperio Español se formaba una confederación de Reinos, en los que nombraba un Virrey, con atributos recortados temporalmente de soberanía, y reteniendo la decisión ultima tras apelación ante lo que administraban los Virreinatos. En la crisis del Imperio español, los Borbones consideraron que había que “refundar el imperio”. Eran una dinastía que asumía las ideas de la modernidad ilustrada. Influenciados por Francia, asumieron el carácter nacional español de la monarquía, personificado en el Rey. Era el Rey del imperio nacional “de España y Emperador de América”, lo que expresaba el profundo cambio de esta refundación imperial. Las Independencias de América, van a estar marcadas por esta disputa entre dos concepciones de soberanía en el Imperio Español, contrapuestas ambas con la soberanía republicana, enarboladas por la revolucion francesa y la norteamericana. La preocupación principal de los Borbones era ganar la guerra al Imperio francés, para resolver la crisis. De ahí que reorganizaron la administración de América, en función de financiar su campaña de guerra. Ajusto la recaudación de tributos; impuso las intendencias, con delegados para administrar los territorios; envio nuevos grupos de inmigrantes españoles, en especial al caribe; dio prioridad a algunas ciudades como cabeza de las intendencias; anulo la venta de cargos públicos y su sucesión hereditaria, para excluir a los criollos de los puestos de poder; expulso de América a los jesuitas, el principal grupo criollo, poseedor de haciendas, centros de enseñanza, prestigio y poder político. Al afirmarse Gran Bretaña, debió terminar de resolver su enfrentamiento con Francia y España. Francia se alía con España, para atacar Inglaterra, en momentos que se produce la revolución independentista en Norteamérica. Francia y España ganan posiciones navales, pero entran en crisis. Se produce en Francia, la Revolución de 1879, marcando el conjunto de la humanidad con los derechos del hombre y del ciudadano. Luego de su periodo de terror jacobino, es reemplazada por la nación como sustento del imperio, con la expansión para formar el Imperio Napoleónico. Gran Bretaña se concentra entonces, en fortalecer el poderío naval y en recuperar el control del caribe, zona principal productora de azúcar en plantaciones de esclavos, lo que logra entre 1793 y 1810. En 1783 con el Tratado de Versalles se suscribe la paz entre Gran Bretaña y Estados Unidos y entre Gran Bretaña y Francia, lo que ayuda a la consolidacion de la revolución americana. Entre 1793 y 1796 se desarrolla una guerra entre Francia y España, que culmina con el tratado de San Idelfonso de 1796, que une a los contendientes con un enemigo común: la emergente Gran Bretaña. La repuesta no se hizo esperar, Gran Bretaña con su poderosa flota naval, desde 1796 corta la comunicación marítima de España con las Américas. Coincidentemente a esta aguda desconexión, entre 1797 y 1814 es que se impulsan la aplicación de las reformas borbónicas en América. Napoleón respondió a Gran Bretaña extendiendo su control territorial. En 1807 con España invaden Portugal. Luego invade Francia a España, y Fernando VII abdica el trono ante Jose Bonaparte, impuesto por Napoleón. En 1813 recupera el trono Fernando VII. Napoleón, ante la posibilidad de una alianza de Rusia con Gran Bretaña, invade Rusia y es derrotado. La invasión napoleónica a España, estallo la pugna entre las dos soberanías en los reinos del Imperio. En Cádiz y con la constitución de 1812, se afirma la soberanía centralizada del despotismo ilustrado, se anula el pactismo con los reinos, y se incluyen una forma limitada de representación de las poblaciones en las asambleas, dando cabida a los criollos. En Sevilla y luego en Cádiz, las Regencias y Cortes centrales estaban sostenidos por la armada inglesa, mientras Francia dominaba la península. Al haberse cortado la comunicación marítima con las americas, era indudable el vacío no solo del Rey sino de la misma administración central del Imperio. Pero el debate constitucional formulado abrió en las Américas la inmediata repuesta en torno a las soberanías. Si el Rey ejercía en cuanto soberano, la detención o sustitución de la persona, trasladaba la soberanía a otro órgano, la Regencia. Pero esta cuestión de soberanía debía resolver una mas amplia y sustantiva, relativa al pacto de la misma entre el rey y los reinos. Se reabría en otras condiciones el debate entre los Habsburgos y su confederación de reinos y los Borbones del despotismo centralizado. En las América, la practica social vio llegada la hora de las soberanías, y se formaron juntas de gobierno en casi todas las principales ciudades que encabezan territorios. Mas fuertes y soberanas eran, según su propia lucha, como aconteció en Buenos Aires, en donde en 1806 los criollos habían derrotado con sus propias fuerzas a la invasión inglesa. Y eran más débiles donde las elites criollas estaban mas comprometidas con el dominio territorial español, como ocurría en la elite nobiliaria comercial limeña. Pero existían los otros sujetos reales, que señala Lacan, en condición de lo fantasmatico, el Otro-real, que es componente básico de la propia realidad. Los criollos no olvidaban en 1810, ni la revolución de Tupac Amaru de 1780 que remeció el continente, con una alternativa de centralización distinta a la de la elite nobiliaria limeña. Ni tampoco sacaban de su memoria la revolución de Haiti, en la que habían triunfado los esclavos que formaron una Republica, la que funciono varios años, derroto una invasión militar de la Europa coaligada, e incluso financio a los criollos independentistas como lo hicieron a las dos primeras incursiones de Bolívar en Venezuela. Los criollos eran minoría en una América poblada de indígenas y esclavos, a los que muchos tenían pánico, y respecto a los cuales no buscaban cambiar básicamente sus condiciones de trabajo y sistema de producción. . Para la soberanía de los nuevos Estados nación, por lo dicho, el acontecimiento fundacional se redujo a la Independencia política de la soberanía de los propios criollos, excluyendo a indígenas y esclavos, es decir, a las mayorías. Eran Naciones, pero débiles. De republica con raíces débiles; sin ciudadanos cohesionados en una nación común. Las Juntas independentistas, desde 1810, acrecientan batallas con altibajos. Estallan simultáneamente en casi toda América, menos en Perú, donde la elite nobiliaria criolla. es fuerte aliada del Virrey En 1813 es restaurado Fernando VII en España, y recobra parte de América entre 1814 y 1816. En 1815 se suscribe la Paz de Viena, una paz que duro cien años, de 1815 a 1914, entre los países de Europa. Al amparo de ella, Gran Bretaña desato innumerables guerras coloniales, al tiempo que impulso a un acuerdo por el cual Estados Unidos, como “protector”, se haría cargo de garantizar la no intervención ni la instalación de colonias en América latina, lo que seria luego formalizado en la Doctrina Monroe. En 1816 Bolívar reinicia combates, con apoyo de Gran Bretaña, y se van emancipando las naciones, hasta llegar a concentrarse las fuerzas en torno al todavía sometido Virreynato del Perú. Entre 1821 y 1824, el gobierno virreinal se había concentrado en cusco y la zona andina. En 1824, se produce la batalla de Ayacucho y la capitulación de los Españoles tras su derrota. Los Estados en las naciones formadas por criollos, tenían jurisdicción principalmente en torno a ciudades de actividad comercial y portuaria, vinculadas con la producción agrícola comercial, y a yacimientos y rutas mineras. Son ciudades-cabeceras de estados-territorios imaginados como propios. Para la negociación de fuerzas en las futuras delimitaciones, aceptan que sea en torno a las anteriores demarcaciones administrativas del virreinato. No siempre se cumplieron ellas, y además eran trazos aproximados y muy imprecisos. Estas demarcaciones no fueron el fundamento de las naciones, como sostiene Benedict Anderson. Fueron formas fechitizadas de legitimizar el nuevo Estado criollo, su soberanía excluyente, su condicion litoral en un continente desintegrado. La condición provisional de continuidad de la demarcación colonial como referencia espacial, en la relación de fuerzas en las potestades sobre territorios, expresaba que la estructura formada en la colonia no cambiaba. Si bien la guerra afecto la economía y genero trastornos sociales, pasada las primeras inflamadas declaraciones de la utopía republicana igualitaria, el Estado mantuvo el pacto colonial gracias al cual seguía recibiendo sus ingresos principalmente de las contribuciones indígenas, del trabajo de servidumbre en el agro de subsistencia y abastecimiento, y del trabajo esclavo africano en las haciendas-plantaciones que se mantuvo hasta mediados del siglo, para ser sustituidos por el trabajo neoesclavo de los coolíes chinos. En una parte de Suramérica se derrotan las propuestas de monarquías y sus reinos. Tras la derrota del sueño integracionista de Bolívar, se instalan republicas en los independientes pero fragmentados Estado-nación de los criollos. La pugna al interior de estos, y por sus delimitaciones interestatales, se realiza a partir de la continuidad de la condición colonial y en las nuevas condiciones de la hegemonía de Gran Bretaña en el sistema mundo y la emergente economía capitalista mundial. En este contexto, se forma el Perú como Nación. Otra parte de Suramérica, asiste a la instalación de un Reino, el de Brasil, que continua en forma independiente el dominio portugués. En 1815, Portugal forma con Brasil un Reino Reciproco y una monarquía dual, bajo protección Inglesa. Una revuelta en Brasil de 1820, obliga a la cesión de la corona, y en 1822, Dom Pedro, se declara Emperador de Brasil. Es la soberanía del Rey, la que pervive largamente en Brasil, hasta la tardia conquista de la republica.
La independencia del Perú y su formación como nación, tiene el marco, de contexto y geopolítico, de la crisis del imperio español y del desarrollo de la hegemonía Inglesa en la economía mundo capitalista. Es una apreciación equivocada que fuera una independencia “a regañadientes”, “impuesta” o “concedida”, o que fuese la enunciación de una peruanidad trascendental derivada de sus elites de poder.
Se puede estimar tentativamente una periodificacion de esta formación nacional, atendiendo a la relación entre los objetos híbridos espaciotemporales, los cuerpos territoriales, y la comunidad política. Se configuran una dinámica histórica a través de los siguientes momentos:
Los cuerpos territoriales andinos originarios, expresaban la base civilizatoria andino-amazónica. Sustentaba la “verticalidad complementaria”, con su máxima expresión en los Señoríos Regionales y el Tawantisuyo, y su centralidad espacial en Cusco, con intercambios de larga distancia en territorios discontinuos. Ampliación creciente de la frontera agrícola, de la división del trabajo y del uso de la fuerza de trabajo por el imperio para los fines estatales. El medio técnico-social era de caminos, instrumentos líticos y metales. El Imperio correspondía al arado de pie (chaquitaclla), la energía cósmica-vital del Sol, y el Capac Ñam integrador espaciotemporal.
La mutilación del cuerpo territorial andino por el enclaustramiento colonial de la “repúblicas de indios” en un “pacto colonial” con la “republica de españoles”, y la clasificación política social en base a “razas”. Medio técnico-social de amalgama minera, obrajes y fundición de dinero-metálico mundial. Sistema minero colonial, con agricultura comercial (azúcar, vinos, etc.), mercado cerrado colonial (ganadería, obrajes, artesanías), y control concentrado de la fuerza de trabajo, en formas de servidumbre y esclavitud. Reorganización salvacionista tributario-minero virreinal, con la formación de pueblos de indios, con centralidades espaciales en torno a Lima-Cusco-Potosí.
La crisis en los Imperios de Europa, y la posibilidad nacional-continental abierta con Tupac Amaru de nueva centralidad ante la crisis del sistema economico colonial y de administración de sus territorios virreinales. El Fantasma de la Revolución Nacional, de base indígena, y de la revolución gobernante de los esclavos en Haití. Las nuevas centralidades coloniales de los Virreinatos, la ampliación del libre comercio mundial, y el afán fiscal tributario de los Borbones. El reordenamiento territorial de la contrarrevolución anti-indígena, y la precarización de los criollos. Crisis del Estado mixto, con discusión del pacto de soberania y sus formas.
Al fragmentarse el sistema territorial continental del Virreinato, y tras la derrota de la revolución nacional de Tupac Amaru, se abriría la formación de naciones-repúblicas independientes en toda América, con disputas de nuevas centralidades primario-exportadoras, que en el Perú mantendrían el “pacto colonial” y el fundamento centralista administrativo del estado absolutista. Se impone la utopía republicana derrotando la propuesta de la monarquía, lo que lleva al paso masivo de la elite criolla limeña al bando realista, incluyendo a los dos primeros presidentes del Perú, Riva Agüero y Torre Tagle, que se refugian con las tropas realistas en el Fuerte del Callao.
Las naciones en el continente se organizan desde las ciudades-provincias de mayor importancia, que disputan estructurar territorios a ocupar.
En el Perú, se viven las consecuencias del cambio de las rutas maritimas y la agricultura de exportacion sobre los territorios. Se establece una nueva ecuacion entre los territorios y sus producciones, especialmente entre Peru y Chile. En 1815 se cierra la ruta directa del Peru al Asia por el Pacifico, con el ultimo viaje del Galeon de Manila, que conectaba el Peru con Mexico y con el Asia. La pugna de las potencias europeas por las productivas plantaciones esclavistas en el Caribe, afecta la exportacion de azucar y otros productos del Peru hacia Panama y Portobelo. El incremento de las plantaciones esclavistas de azucar en Brasil, y su intercambio con productos agrarios del Virreynato de La Plata, afectaba , a su vez, a los productores agrario comerciales del valle central de Chile, lo que viran hacia estrechar lazos con los productores de azucar en el Peru. Se suman a estos cambios, el del trafico maritimo por el Cabo de Hornos hacia las cotas de Chile, Peru, Ecuador y Colombia, con el intenso comercio de contrabando y el incremento de buques mercantes ingleses para traer los textiles y otras mercancías de Europa, donde Inglaterra despuntaba como taller mundial. Por estas condiciones se afianza la relación comercial entre productores de azúcar del norte peruano y los de trigo del centro de chile, que forjan un eje territorial de control marítimo, productivo y comercial.
Estos cambios remecen y reposicionan la pugna entre los sectores de la plataforma andina-altiplanica, obrajes, manufacturas, agro de la demanda interna, mineros, y sus servicios conexos, que pugnaba por nuevas centralidades y potencialidades, con los sectores litoral costeros de la agricultura comercial de exportacion, que la elite nobiliaria limeña consideraba base de su poder desde el Virreinato. Se desata con las independencias una Larga Guerra civil Norte-Sur, que incluyen el auge y derrota de la Confederación Perú-Boliviana, y la posterior Guerra del Pacifico entre Peru-Chile-Bolivia, incentivada desde Inglaterra por el control del salitre.
El Norte-Lima, es decir, la elite nobiliaria limeña, con el programa “proteccionista” representa el régimen de plantaciones, trabajo esclavo y control del comercio, en alianza con los productores de azúcar de chile y Gran Bretaña. El Sur, con un programa de “libre comercio” defiende la centralidad andina y sus producciones agrícolas, manufactureras y mineras, las que requieren superar el control marítimo hegemónico que tempranamente impone Chile en el Pacifico. El resultado de esta guerra civil, es por ello, la derrota de la centralidad sur-altiplánica por la centralidad hacendaria norteña-limeña-costera.
La Primera Republica Militar-Guanera, en la primera revolución industrial capitalista europea y el auge de la nueva ruta marítima por el Cabo de Hornos, que modifica las relaciones geopolíticas del continente con Inglaterra, centro del industrialismo en ascenso. En el Perú, se incorporan tecnologías del vapor, la mecanización y la agricultura mercantil de exportación. Plan de ferrocarriles, entre el derroche fiscal y los nuevos centros de exportación. La acumulación capitalista primitiva se realiza saqueando al Estado los ingresos del Guano (deudores y consignatarios), riqueza que se desnacionaliza contrayendo endeudamiento con abultados créditos para el fisco. Se incorpora la mecanización en la agricultura de exportación de la costa, con formas de trabajo neo esclavas, con la importación de coolies chinos. Se mantiene el pacto colonial con la exclusión de la población indígena en la soberanía, mientras se incentiva la migración europea como nuevo sector que debe fortalecer el cuerpo de soberanía de la nación.
El Estado es empírico, y se aboca con afán positivista territorial a su extensión demarcatoria nacional, incluyéndolo en la narrativa de la elite de poder. Se afianza la presencia del Estado en la Amazonia, con buques a vapor y la fundacion de Iquitos. Se imponen las condiciones de la Republica Militar Guanera, mas allá de una fugaz e ineficaz “primavera liberal republicana” con el partido civil y en sectores artesanales de lima. Se lleva el pais a la derrota en la Guerra del Pacifico por el Guano y el Salitre. El Peru pierde la hegemonía en el pacifico sur y la centralidad comercial continental.
La versión nacional mestiza de república oligárquica (1895-1970), afianzó la centralidad desde Lima y las haciendas de agricultura comercial de exportación del norte, y con los “enclaves” de empresas internacionales en los sectores petroleros y mineros. Medio técnico-social incorpora petróleo, electricidad y carreteras, con ampliación de la mecanización e industrialización dependiente. La impulsa la reestructuración del Estado Nacional, la centralidad de sus funciones de coacción y tributación. El país se subordina a los EEUU y sus enclaves petroleros-mineros. Se afianza la base del poder de la oligarquía en la propiedad de la tierra, el comercio, las finanzas y algunas industrias, en alianza de la oligarquía terrateniente hacendaria, con los gamonales de la sierra, a los que da funciones de lo que Foucault denomina administración de poblaciones. Se despoja a los campesinos de sus tierras y se acentuan las formas serviles de trabajo, con nuevas modalidades de trabajo forzado en la conscripción vial, el enganche y la depredación de recursos naturales, como los de la amazonia. La respuesta de la población conquista la ampliación de derechos sociales y políticos, y reclama reformas. La masas irrumpen en la escena publica politica, poniendo en jaque la exclusión de las mismas en la republica. Este es otro momento que pudo ser fundacional. La oligarquia lo impide imponiendo regimenes dictatoriales fascistas, que reprimen el ascenso democrático ciudadano. La derrota del nazi-facismo en al II Guerra mundial hace que la oligarquia terrateniente vire a formas de convivencia seudo democrática pro oligárquicas. Pero sobre la misma base socio territorial: mantener su poder en alianza con los enclaves norteamericanos. Pretension vana, pues ya era un proceso historico la creciente revolucion de ciudadania, en la masiva urbanización, recuperación de tierras por los campesinos comuneros, y el crecimiento de la producción mercantil simple. 4. El nuevo acontecimiento fundacional tras el Bicentenario: El Perú entre la Des-topia y la Republica de Ciudadanos. De la Independencia Política a la refundación del Estado superando la exclusión en la comunidad política soberana, con Republica como fuente de soberanía y la nación afirmada en su diversidad plurietnica. Asistimos a la reformulación de la relación de los territorios con las naciones, en la repolitización de la vida social. Es un periodo histórico comparable al de la formación de naciones en el Siglo XIX en Suramérica. El Tiempo de la Politica, que estudia Palti. Los territorios se han multiplicado y asumido heterogéneos, como lugares-globales. Los territorios tienen dinámicas propias, y se vinculan con las Naciones de forma distinta al Estado-Nación de la era industrial, que los hacía sujeto de dominio jurisdiccional exclusivo, y organizaba la relación atomística individuo-Estado.
En la actual era, se recupera la heterogeneidad espaciotemporal y las mediaciones de lazos sociales y comunales entre el sujeto individual y el estado representativo. El Estado Nación no se disuelve en un imaginario espacio único económico global, en el que un poder deslocalizado y fluyente dominaría en forma anónima y totalitaria a los sujetos fragmentados, condenados al conformismo de su sujeción. Los Estado-nación continúan siendo la esfera política principal, en las cuales y a través de las cuales las comunidades de ciudadanos, históricamente formadas, pugnan en las cambiantes correlaciones de fuerzas local-globales. Las naciones, como comunidades históricas, están ubicadas en un sistema internacional en la compleja intersección global-local entre política, tecnología y transformación social. Expresan sus singularidades históricas de la relación entre nación, poder y territorio.
La Incorporación del país al medio técnico informacional, científico, global-local, coloca en primer plano la soberanía como fundamento de la comunidad de ciudadanos. Sus desafíos están en la quiebra de las jerarquías étnicos coloniales, la emergencia de la mayoría nacional excluida, el impulso a las articulaciones territoriales macro regionales, y el proceso de urbanización. La crisis de la base de poder de la oligarquía, y la quiebra del pacto colonial y la exclusión oligárquica, traen una nueva ola de reformas sociales, que buscan ampliar la precaria institucionalidad democrática que se reestablece desde 1980, en una constitución democrática, pero limitada. La crisis de la industria sustitutiva dependiente, de la agricultura post reforma agraria, de las políticas populistas, y del accionar terrorista, acentuaron la crisis política nacional. Se implantó la República Autocrática Neoliberal (1992-2000), recentralizando el Estado para formar una nueva elite mafiosa. La lucha de la ciudadanía, derrumbó a esta dictadura el 2000, abriéndose la pugna por la redefinición de la Nación y su soberanía.
Desde los años 70 del Siglo XX, al iniciarse la nueva era mundial técnico-científico informacional, se acentúa en Perú la Democratización social y la ampliación de derechos de ciudadanía, entran crisis la colonialidad del poder, la exclusión oligárquica y el Estado centralista, abriéndose la pugna entre la republica autocrática neoliberal, sean sus versiones mafiosas o lobbysta, y la república democrática de ciudadanos de una nación pluriétnica. Expresan nuestro desafío de cara al Bicentenario. Están en pugnas dos republicas, asumiendo la Republica, con Dusel y Bobbio, no como administración burocrática estatal, sino como forma de organizar el tratamiento de lo común de la comunidad, estableciendo quienes forman parte de ella, y como se institucionaliza el ejercicio de la soberanía para su mejor vivir.
Existe la posibilidad de la República de la neo-oligarquía. Esta corporativizaría los territorios, re-primarizaría la actividad económica a la exportación de materias primas y a la agro-industrial exportadora, concentrando el poder económico desnacionalizando subordinado como intermediario del flujo del poder corporativo mundial. Recentralizaría el Estado patrimonial, para reconfigurar nuevas centralidades global-locales, segmentadas desde Lima. Transformaría al país en una “provincia”, sin soberanía, administrada desde los intereses de EEUU, con poblaciones excluidas, como ciudadanos de segunda y tercera clase.
Es la des-topía. Puede entenderse en el sentido de lugar privado de sentido de nación. Es el régimen de una “provincia-administrada”, nueva modalidad de la colonialidad en la era actual. Dejan de lado la discursiva mestiza y la latina; inclusive la hispánica, pues ni siquiera se asumen como “reino”. Se contentan con la des-topía de una “provincia-administrada” por el Imperio mundial. La nación es reducida a “provincia de ultramar” del imperio global, en la cual se saquean sus recursos naturales con archipiélagos mineros-energéticos, se piratea sus biodiversidad genética e impide su producción orgánica y alimentaria. Se condena a su población a la neo esclavitud del subempleo crónico, la precarización laboral y el analfabetismo tecnológico.
El régimen político de esta des-topía, de esta “provincia-administrada”, se sustenta en cuerpos territoriales de colonialidad, formados de la corporativización privada de los territorios en archipiélago sujetos a enclaves despóticos, con una republica burocrática autoritaria, de lobystas y ujieres, deforme por el presidencialismo autocrático, a la cabeza de un Estado centralista, clientelista y corrupto. La des-topía necesita impedir al ciudadano para instalar súbditos, y busca administrar sus poblaciones diversas como “razas subhumanas” excluidas y carentes de libertades. Propugna sociedades bajo disciplina totalitaria, con las que invade y condena la subjetividad, para dejar como herrumbe apolillada la teatralidad y el espectáculo a que reducen la democracia y la política. Las castas coloniales, y sus prolongaciones oligárquicas, tienen sus herederos del Siglo XXI en esta naciente neo-oligarquía apátrida. Ella abomina de la nación y alimenta su espíritu de las ganancias mercantilista de la fugaz plusvalía mundializada que le toca como intermedario. Se forma de la intensa concentración monopólica, ajena al interés productivista y está dedicada hasta el alma a las ganancias mercantilistas, para la cual diluye como moneda feble el sentido y los intereses de la nación.
La otra posibilidad abierta en este Bicentenario al país, es la Republica de Ciudadanos. Instituye la participación de todos en la comunidad política, como fundamento de su poder, y con su respectiva institucionalización democrática. Afirma y recupera la soberanía nacional de la nación pluriétnica, con la re-territorialización de los cuerpos territoriales heterogéneos en una nación pluriétnica, que integre la diversidad de sus distintos contingentes que a lo largo de la historia se han sumado a la nación. Una república igualitaria, con reconocimiento de las diferencias, y con formas de representación personal y de comunidades especificas, especialmente de poblaciones indígenas. Con centralidades macro regionales y urbano-regionales, afirmadas en la incorporación del medio técnico científico para el desarrollo endógeno, a partir de la recuperación de los recursos naturales y de un proceso de neo industrialización en la actual escena mundial de multipolaridad.
Esta posibilidad, se sustenta en el re-posicionamiento nacional en Suramérica, con integración soberana al poder suramericano emergente, y afirmación de sus potencialidades.. Potencia su condición de biodiversa, bioceanica, andina-amazónica, de emprendurismo social generalizado, y centros logístico e industrial continental asia-pacifico. Entre estas dos Republicas, la Nación peruana esta viviendo su Bicentenario. Mientras para algunos no hay nada que rememorar, reflexionar ni celebrar, pues están en la des-topia sin nación, para la inmensa mayoría de peruanos y peruanas estamos en un momento histórico especial, el de dar pase al acontecimiento fundacional parea superar la exclusión y afirmar la nueva base ciudadana de la soberanía. |
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